Correctora de textos

El adverbio ‘entonces’ en narrativa

By enero 20, 2021 4 Comments

El adverbio entonces en narrativa… prolifera. ¿Es tan necesario recurrir a él? La respuesta corta es no. En narrativa, abunda el entonces innecesario.

Un adverbio es una palabra que no varía y que hace algo con relación al verbo, al adjetivo o a otro adverbio. Con algo quiero decir que lo matiza, lo precisa, lo modifica. Entonces es un adverbio cuando se comporta así.

Pero no siempre hace la misma función ni tiene el mismo valor ni arroja las mismas conclusiones. Así que diremos que entonces es una palabra tornadiza.

El adverbio 'entonces' en narrativa

«Claro, resulta que ‘entonces’ es tornadiza. ¡Cómo no vamos a dudar!».

Hablemos, en particular, de narrativa. Hay otros contextos en los que el punto de vista exige una justificación y en los que ese entonces ejerce de conector discursivo (también en narrativa, pero es caso aparte):

Si un argumento es válido y, además, tiene premisas verdaderas, entonces se dice que es sólido. 

Si la defensa no afina en sus argumentos, entonces habremos de concluir que el ministerio fiscal tiene razón.

Hace de conector discursivo o de indicador de conclusiones (que no tienen por qué ser finales; pueden ser intermedias). Aparece en contextos argumentativos.

'Entonces' es palabra voluble y, dependiendo de qué función cumpla en la frase, lleva o no lleva coma. ¡Y dice cosas distintas! Clic para tuitear

Pero hay que tener cuidado y no salpicar la narrativa de conectores: no son granos de arroz en una boda y ciertos conectores, a menudo, traban el ensueño literario.

¿Entonces va seguido de coma?

Para responder a esta pregunta, antes debes hacerte otras dos: ¿qué posición tiene en la frase?, ¿qué consecuencias se derivan de dicha posición? Porque entonces puede ser adverbio o puede ser conector.

Fíjate en estos dos casos:

  1. La tradición ejercía su mandato en el mantenimiento del ritual. Entonces nadie se oponía a que el templo portátil estuviera una semana en su casa.
  2. La tradición ejercía su mandato en el mantenimiento del ritual. Entonces, nadie se oponía a que el templo portátil estuviera una semana en su casa.

La única diferencia es una coma. Seguro que puedes notar que ese entonces dice dos cosas distintas:

Caso a) El entonces remite a un tiempo antiguo. Podríamos sustituirlo por en aquellos años, en esa época, por aquel entonces. Es claro que se trata de un adverbio de tiempo: dice cuándo transcurre la acción del verbo.

Caso b) Aquí ha perdido ese valor temporal y ha pasado a ser otra cosa: un conector, un enlace que conecta dos partes, dos oraciones (ver Propina 3).

El adverbio 'entonces' y su abuso en narrativa

«Ahí estoy yo, parado en aquel entonces y contemplando sus altibajos».

Añadiré un contexto más amplio:

La sociedad era muy cerrada y los vecinos se preciaban de ser buenos cristianos, cumplidores de lo instaurado por el clero. Es obvio que la tradición ejercía su mandato en el mantenimiento del ritual. Entonces, nadie se oponía a que el templo portátil estuviera una semana en su casa.

Ese entonces podría sustituirlo fácilmente por en consecuencia, por lo tanto, de manera que…

El campo de la narrativa y el adverbio entonces

Mi interés en este adverbio surge del uso abusivo que se hace de él en muchos textos que me toca corregir: abunda el entonces innecesario, aun cuando algunos tienen una gran calidad literaria.

Pongo un ejemplo:

Entró en la sala, se quitó la chaqueta y la dejó, junto con el sombrero, en el respaldo de una silla. Entonces se sentó.

Compara:

Entró en la sala, se quitó la chaqueta y la dejó, junto con el sombrero, en el respaldo de una silla. Se sentó.

¿Qué cambia?

Cambia que sin el adverbio es más directo, más escueto. Más literario. Si te fijas, la oración gana en dramatismo (intensidad).

Otra cosa es que quieras hacer hincapié en que el personaje se toma su tiempo, marca distancia con su actitud:

Hizo acto de presencia en la sala. Con exasperante parsimonia, se quitó la chaqueta y el sombrero y los apoyó en el respaldo de un banco situado junto a la puerta. Movió la cabeza a izquierda y derecha. Detuvo la mirada en el cenicero repleto de colillas y abrió la boca para adelantar la mandíbula. Retiró la única silla que quedaba libre en torno a la mesa y sostuvo la mirada del presidente durante varios segundos. Solo entonces se sentó.

Cuándo un entonces es necesario en narrativa

Este adverbio es necesario cuando tiene un significado particular y una función que le es propia. En narrativa, cada palabra cuenta, luego algo se desbarata cuando pones palabras de más… para no decir más.

En narrativa se abusa del adverbio 'entonces'

«Ahora resulta que también tengo que pensar si ‘entonces’ sí o si ‘entonces’ no. Como si no tuviera bastante con inventarme las historias…».

Es necesario cuando hay relación semántica de consecuencia. Dicho de otro modo: cuando dos situaciones se relacionan porque una sucede a la otra:

Primero dile que venga; entonces sí que podremos hablar cara a cara.

No pudo aguantarse más. Entonces fue y lo largó todo sin filtro alguno.

Tardó un tiempo en que los murmullos se acallaran; solo entonces habló.

«—Me encanta la pasta.

Entonces te gustarán los tortellini que te he preparado».

La abrió la puerta para curarle la herida, pero entonces aprovechó para huir.

Entonces en función de pronombre adverbial

Es muy necesario el entonces en su función de pronombre adverbial. Un entonces de ese tipo habla de cierto acontecimiento presente con respecto a otro anterior:

El adverbio 'entonces' en narrativa como pronombre adverbial

‘Entonces’ las cosas eran distintas, incluso los pantalones que llamábamos ‘cortos’.

Hoy las jovencitas los llevan, pero en aquel entonces no usábamos pantalones que nos dejasen los mofletes al aire.

Entonces en función adjetiva

Cuando entonces tiene función adjetiva va pegado al nombre y es al nombre al que modifica.

Los hombres de entonces también acostumbraban a santiguarse al salir de casa. 

El entonces presidente de la comunidad dejó bien claro a qué hora debían bajarse las basuras.

Entonces, ¿coma sí o coma no en narrativa?

Ambas oraciones —las de los casos a) y b)— ofrecen información distinta, luego la coma irá solo en el caso de cierto resultado. En el caso b), con función de conector, la lleva.

Se pone coma si se trata de conector en inicio de frase. Y si no está en inicio de frase, también, pero ¡ojo entonces! ¿Seguro que es un conector necesario?

Si funciona como adverbio de tiempo, como pronombre adverbial o si ejerce función adjetiva, no se pone coma.

En oraciones condicionales (todas las que empiezan con la partícula si), la coma tiene una posición que le es propia. Significa que aunque la palabra entonces funcione como conector, la coma debe ir en el lugar que le corresponde:

—Si no va a venir, entonces no hay por qué esperar.

Ese entonces podríamos sustituirlo por en tal caso (conector), pero insisto: en oración condicional, manda la estructura condicional.

El adverbio entonces en narrativa y algunos ejemplos a modo de PRÁCTICA

Añado unas cuantas oraciones que incluyen este peculiar entonces; te animo a que les dediques un tiempo de atención. Se trata de que valores cuándo entonces debería quedarse y cuándo crees que no se pierde nada (al contrario) si lo eliminas.

Y las comas, ¿están en el lugar que les corresponde?:

  1. Hacía tanto frío que no era capaz de caminar con una mínima soltura; entonces, una bocanada de aire glacial la dejó clavada en el suelo y le cortó la respiración.
  2. Se miraron sin pestañear y guardaron silencio, inmóviles como estatuas. Entonces sonaron pasos y ambos se giraron hacia la puerta.
  3. El cuerpo le temblaba. Ignoraba cómo afrontar la situación, tan insólita para ella. Entonces, se le acercaron los dos que habían bajado del coche y supo con certeza que había llegado su hora.
  4. –Entonces, ¿por qué seguimos creyendo a ese fantoche?
  5. Entonces alguien descolgó una maroma por el agujero y, sacando fuerzas de flaqueza, se izó hasta la superficie del pozo.
  6. —Dice que han terminado de comer. Entonces nos vamos.
  7. —Y me dejas —le dijo. Y entonces los ojos se le agrietaron y las lágrimas se derramaron sin freno.
  8. —Nos ocuparemos de ello cuando sea el momento. Tampoco entonces sabíamos qué hacer y logramos salir adelante.
  9. —Entonces si corriges su actitud, serás responsable también de sus acciones, ¿no?
  10. —Entonces sabes de sobra de qué se trata. ¿O no? Discúlpame, Álvaro, pero prefiero que me dejes en paz y que le largues tus disculpas a otra.
  11. No recuerda la guerra civil; era muy joven entonces.

¿Me escribes con tus soluciones?

Propina 1

«Los conectores no suelen formar un grupo sintáctico con el segmento que los sigue. Precisamente esta independencia sintáctica favorece la libertad posicional de la que muchos de ellos gozan, y determina que, por lo general, se aíslen mediante signos de puntuación del resto del enunciado» (Ortografía de la lengua española, 2010, cap. III, 3.4.2.2.5).

Propina 2

Las comas significan. Y si no te has encontrado aún con su necesidad, visita este enlace, por favor. Algunas son indispensables; otras no. Te explico aquí algunos de esos casos en que puedes optar por ponerlas o no. Otras, en cambio, si las pones, te lo dejan todo hecho unos zorros… Son estas y otras como estas.

Las comas tienen mucho que decir, sobre todo, si te atreves a adentrarte en las sutilezas del lenguaje. Porque tú escribes, ¿no? O quieres escribir.

Estas minúsculas cejillas son un signo ortográfico que más de uno considera inútil. Sin embargo, desvelan el tipo de relación que se traen los elementos dentro de la frase. 

No se ponen comas porque sí, ni dejan de ponerse porque sean un… estorbo. Ni se ponen porque sean bonitas o por todo lo contrario. Se ponen comas porque significan.

Propina 3

Esas frases de la práctica que te propongo son correctas aun cuando no estén correctamente (y valga la redundancia) puntuadas. A pesar de que hay ciertas comas que no están en su sitio, el lector no se perderá ni sufrirá un esguince. ¡Ah!, pero podemos ayudarle a comprender mejor la información con el uso de comas.

Y no solo: lo mejor de todo es que tiene que ver —fíjate hasta qué punto— con tu libertad de combinar las palabras de modo que des en el blanco de lo que quieres decir.

Así que, ¿te atreves con la práctica? ¿Me escribes con tus soluciones?

¡Anda, valiente!

 

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4 Comments

  • Ana Valerio dice:

    Me gustarìa recibir informaciòn.

    • Marian Ruiz dice:

      Te gustaría recibir información, ¿acerca de qué, Ana?
      En este blog tienes muchos artículos que hablan de aspectos relacionados con la escritura.
      Saludos.

  • Gabriela dice:

    Hola, Marian. Muy buena entrada. Me pasa mucho que reconozco instintivamente el “entonces” narrativo que mencionás, pero no logro encontrar una fuente que pueda citar para no usar la coma en esos casos y, de hecho, me han corregido textos agregando una coma (asumo que por descarte, al no tratarse del complemento de tiempo) ¿Sabrías si en la gramática de la rae puedo encontrarlo?

    Un saludo y gracias.

    • Marian Ruiz dice:

      Hola, Gabriela:

      Puedes consultar en línea: https://www.rae.es/dpd/coma §1.3., aunque el artículo nace de la observación y de comentarios con compañeras correctoras. Para el caso, también consulté la obra de Estrella Montolío, ‘Manual de escritura académica y profesional (Vol. II)’, aunque no aparece explícitamente ‘entonces’ como conector discursivo consecutivo (supraoracional; tras punto o punto y aparte).

      Un saludo y gracias a ti por compartir este tipo de inquietudes.

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