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Correctora de textos

Soy correctora de textos profesional y mi compromiso es detectar los ruidos que afean un escrito: muletillas, redundancias, cacofonías, imprecisiones, impropiedades; adjetivos, verbos, adverbios y pronombres inútiles, perífrasis innecesarias; párrafos largos, exceso de subordinadas; puntuación errónea y otros usos inconvenientes.

Qué hace una correctora de textos

Aprendí el oficio en las galeras de una editorial extinta (Edidec), cuando las correcciones se hacían a mano. Empleábamos signos de corrección ortotipográfica que indicaban si el texto requería:

  • introducir espacios
  • espaciar
  • separar letras
  • separar líneas
  • unir letras o líneas
  • suprimir texto
  • alinear
  • sangrar
  • eliminar sangría
  • indicar ausencias
  • señalar tipos de alineación (horizontal o vertical)
  • marcar punto y aparte
  • anotar párrafo seguido
  • colocar signos de llamada sobre una letra o palabra

Esos signos de llamada se repetían en el margen y expresaban lo que había de corregirse.

Ser correctora de textos profesional supone adentrarse en el estilo de cada autor para hacerlo lucir; para eso, elimina toda distorsión posible: erratas, errores, gazapos y faltas de ortografía propiamente dichas.

La profesional corrige no solo la ortografía y la semántica, sino las ambigüedades léxicas y, asimismo, términos que no están empleados con propiedad.

Una correctora de textos hace posible que un texto pase de nivel subterráneo —perdón por la licencia— a ese otro en que revela su belleza.

Cualidades de la correctora de textos

Hay ciertas cualidades en quien se dedica a la corrección de textos: 

  • es paciente;
  • duda de todo;
  • investiga, recurre a fuentes prestigiosas;
  • sabe argumentar sus intervenciones;
  • tiene oído para detectar la música del texto;
  • es inflexible en el seguimiento de los preceptos literarios;
  • y, sin embargo, es flexible;
  • ama la palabra hablada, pero ama, sobre todo, la escrita.

Saber escribir: de eso se trata. Conocer las reglas ortográficas y redactar de forma eficaz implica conocer la sintaxis, pero no solo. Supone también afinar en ritmo, concisión y elegancia sin rebuscamientos. Hablamos de honrar la palabra.

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Haz lo adecuado, lo ajustado al contexto.
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Tus palabras hablan de ti más de lo que imaginas;
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Tus palabras: tu carta de presentación.