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Cómo desterrar la coma criminal

By febrero 12, 2020 No Comments

La «coma criminal» o «coma asesina» es pérfida y entrometida. La otra coma es una dama elegante, una señora de mucho pedigrí y ringorrango. No es de buen gusto convidar a ambas a la mesa porque, sencillamente, no se hablan.

Vives en la tercera dimensión y crees que quienes viven en dimensiones inferiores no tienen sentimientos. Pues qué quieres que te diga; igual es mucho suponer. Es perfectamente posible que tengan sus sistemas nerviosos y sus sensibilidades.

Acompáñame a suponer que es así. La coma criminal y la otra —la genuina, la interesante— viven en la segunda dimensión. Eres tú, el de la tercera, quien enreda, si acaso.

A la coma criminal o coma asesina le gusta dárselas de pausa. Es la moneda con que soborna a los incautos clientes. Clic para tuitear
A por la coma criminal

Imagen tomada de la web Cuadernos de Periodismo.

La coma criminal tiene intenciones aviesas, provocadoras, y se cuela donde más daño puede hacer. Busca que quien se la encuentra colapse de infarto o huya despavorido. Su facilidad de propagación —a falta de antídotos como este y otros artículos similares— es letal.

La otra coma, fíjate si está en las antípodas (o en los antípodas), siempre llega con algún presente, por modesto que sea. Pero de esta hablaremos otro día.

Los delitos palmarios de la coma criminal

Parece que, siendo como es, una cosita de nada, careciera de importancia; total, no es más que un añadido folclórico, prescindible. Ella lo sabe y por ahí se escabulle.

Solo es una coma, sí señor, pero no sabes tú la de fechorías que es capaz de perpetrar. Precisamente tiene a favor su tamaño y cierta manga ancha que se le admite… en algunos casos. Son los callejones que utiliza para el despiste.

No digas que no avisé.

La coma criminal se cuela entre el sujeto y el verbo

Tómatela en serio, porque la coma criminal —entiéndeme, soy una señora: no quiero referirme a ti— comete fechorías como esta:

*Un periodista que me apoya desde hace mucho tiempo y cuya delicadeza aprecio, se puso en contacto con Manuela.

Como el sujeto no es Pedro, la ocasión y la tentación acuden raudas. Pero si preguntas al verbo por quién [se puso] te responderá: un periodista que me apoya desde hace mucho tiempo y cuya delicadeza aprecio.

«¿Todo eso?».

Sí; todo eso.

Las huellas de la coma criminal

La coma criminal va dejando huellas indelebles por donde quiera que pasa.

Así que fusila esa coma criminal y deja el texto inmaculado:

Un periodista que me apoya desde hace mucho tiempo y cuya delicadeza aprecio se puso en contacto con Manuela.

Otro caso similar:

*Las hermanas de Alfonso que viven en Pino de Tormes y no salen de casa ni para comprar el pan, siguen visitando la ciudad por las fiestas patronales.

Hay unas señoras que siguen visitando un lugar. He ahí el verbo principal, al que hay que preguntar quiénes [siguen visitando]. El verbo (perífrasis verbal en este caso: presente + gerundio) te responderá encantado:

Las hermanas de Alfonso que viven en Pino de Tormes y no salen de casa ni para comprar el pan.

Ahí tienes, de nuevo, un sujeto como una catedral. Otro asunto es decidir si Alfonso tiene más hermanas y si antes de que debe ir coma. Y ya te digo que no, porque Alfonso tiene otras hermanas que viven en Albacete.

El sujeto aparece camuflado y el verbo está lejos

Voy a darte un disgusto, pero la vida tiene estas laderas pedregosas y no la he inventado yo: el sujeto no siempre coincide que es Juan, Pedro, Sonia, el perro, la casa. Para nombrar el sujeto, a veces, hay que echar unas cuantas palabras:

Ese que te canta serenatas a la luz de la luna [sujeto] escapó [verbo] del psiquiátrico hace un mes.

La que amamantó a dos niños que acabaron fundando Roma [sujeto] era [verbo] la loba Luperca.

Todos esos instantes que no atrapas al vuelo [sujeto] es [verbo] fácil que no vuelvan.

La que más sabía de arte [sujeto] dio [verbo] una clase magistral a todos los presentes.

El único aire que pasa por ahí [sujeto] carece [verbo] de fuerza para llegarle a la base de los pulmones.

Si osas poner una zancadilla entre todas esas palabras y su verbo del alma, distribuyen octavillas con tu nombre donde dice «Se busca».

De modo que así, no:

*Ese que te canta serenatas a la luz de la luna, escapó del psiquiátrico hace un mes.

*La que amamantó a dos niños que acabaron fundando Roma, era la loba Luperca.

*Todos esos instantes que no atrapas al vuelo, puede que no vuelvan.

*La que más sabía de arte, dio una clase magistral a todos los presentes.

*El único aire que pasa por ahí, carece de fuerza para llegarle a la base de los pulmones.

La coma criminal se inmiscuye entre el verbo y su complemento

Esta es otra fechoría típica de la coma criminal: estorbar entre el verbo y su complemento. Pero tengo que decirlo: hay quien sufre un esguince mental si tiene que descifrar oraciones de más de tres palabras.

Un delito de la coma criminal es colarse entre sujeto y verbo o verbo y complemento, de los pocos matrimonios que todavía perduran. Clic para tuitear

Todo va bien con…

Juan comió gachas [sujeto + verbo + complemento directo].

Tampoco parece que vaya a dar guerra esto que añade información y se sitúa delante; así, el mensaje queda dividido en dos partes bien diferenciadas:

  [1] Una vez que la policía abandonó la vivienda, [2] Juan comió gachas hasta reventar.

Pero esto, por favor, no:

*Una vez que la policía abandonó la vivienda, Juan comió, gachas hasta reventar.

Cuando vuela una coma que no es criminal

La coma criminal es escurridiza

La coma criminal es escurridiza, pero tarde o temprano…

A veces tienes una oración con los requisitos suficientes para enterarte de algo:

Juan [sujeto] come [verbo] gachas [complemento directo].

Y, como hemos visto, en ocasiones, aparece adelantada información extra:

Una vez que el policía abandonó la vivienda, Juan comió gachas hasta reventar.

Otras, incluso, se añaden notas que se filtran en medio de sujeto y verbo, de manera que la secuencia…

que no supo explicar por qué la cabeza de su madre no estaba en su sitio 

… se va a colar de rondón entre el sujeto [Juan] y el verbo [comió] para quedar así:

[1] Una vez que la policía abandonó la vivienda, [2] Juan, [3] que no supo explicar por qué la cabeza de su madre no estaba en su sitio, [2] comió gachas hasta reventar.

Así, sí.

Pero no de este otro modo:

*Una vez que la policía abandonó la vivienda, Juan, que no supo explicar por qué la cabeza de su madre no estaba en su sitio comió gachas hasta reventar.

La coma ¿representa o no representa una pausa respiratoria?

Cómo desterrar la coma criminal

Que ninguna coma se te atragante ni, menos aún, te impida respirar. Ni coma criminal ni no criminal.

Un buen puñado de generaciones españolas nos hemos criado con esa definición de la coma: es una pausa respiratoria. La razón de tal desatino proviene de cuando los textos se concebían para leerse en voz alta; y de esto hace mucho mucho tiempo.

Alberto Bustos lo explica en su Blog de Lengua y te anticipo que menciona incluso los bailes regionales; aunque te parezca que nada tienen que ver (te pica la curiosidad, ¿eh?).

Que te quede claro: la coma representa una pausa, pero nada tiene que ver con la respiración; es decir, aunque no haya coma, date el permiso de respirar.

¿A veces coinciden coma y pausa respiratoria? Sí, pero es lo de menos.

Y como no hay regla sin excepción…

No lo digo yo, que caí aquí como por sorpresa. Lo dice el Diccionario panhispánico de dudas: cuando enumeras y te toca separar varios elementos por comas y terminas con un etcétera (o etc.) seguido, va coma; aunque ello le haga dar un respingo a la pareja sujeto-verbo:

Las cajas, botes, ropas, maletas, etc., aguardaban su turno para la selección.  

Como ves, no hay tanto para tener en cuenta; en cambio, el daño que hace es mayúsculo. Ante la duda, pregúntale al verbo; él sabe por dónde se mueve el sujeto.

Sigue estas pistas y habrás aprendido cómo desterrar la coma criminal.

Propina 1

Hay otra modalidad de coma que, si no es criminal, es, cuando menos, impertinente. Y es que la coma es chiquita, pero matona. Por algo decía Cortázar (o dicen que decía) que era «esa puerta giratoria del pensamiento».

Porque la coma podía y puede dejarte así: giratoria.

Propina 2

Te animo a que discrimines cuál es el sujeto de esta frase. Busca el verbo principal y pregúntale:

Los cuatro mil millones de años que llevo vividos y en cuyo recorrido coincidimos tú y yo varias veces vigilan atentos qué hacemos hoy y cómo.


Nota: Sigue repasando artículos para darles vuelo a tus textos y date un garbeo por aquí.

 

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