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Cerrar o no cerrar el blog por vacaciones

By junio 19, 2019 No Comments

Esa es la cuestión: cerrar o no cerrar el blog por vacaciones o cuando el verano está a punto de dar el pistoletazo de salida. Más de una y más de dos se han despedido ya hasta septiembre y tú… no sabes qué hacer aún.

Todo depende

No hay una sola respuesta, como no la hay para casi nada, pero te invito a valorar pros y contras. Echar un ojo a este artículo de Ana González Duque te ayudará a ver en qué punto estás. Si llevas poco tiempo en esta aventura, como es mi caso, no tendrás esa disyuntiva de cerrar o no cerrar el blog por vacaciones; al menos, si por poco entendemos menos de dos años.

Blog, blog, blog

Tuve dos antes que este y Facebook se encarga puntualmente de recordármelos. No hay manera de dar de baja una página profesional en Facebook y pasar ídem. Si supieras cómo hacerlo, por favor, cuéntamelo: tendrás mi gratitud por los siglos de los siglos. Es como si, después de haber cortado con tu pareja, recibieras notificaciones de Correos en cada fecha que fue señalada. Que fue. Pero para Facebook se ve que poner fin a algo es un accidente que no merece ser tenido en cuenta.

Cerrar no cerrar blog vacaciones

Mirar hacia adelante es un antídoto contra la nostalgia del pasado.

Total: que este sea mi tercer blog significa que llevo cinco años pergeñando artículos semana tras semana; aunque, ciñéndome a las exigencias del SEO, año y medio escaso. El SEO y yo hemos pasado de mirarnos de reojo y de mucho resistirnos, a congeniar. Tengo que valorarlo. Más allá de que las arañas hagan su trabajo; más allá de que me busquen para que el mío continúe viento en popa, está la mano, la gimnasia. La práctica que coges —perdón por la segunda persona— dándoles a las neuronas primero y a las teclas después. Hay que ver lo que te enseñas enseñando. Todo lo que me he enseñado enseñando, quiero decir.

Y no queda otra, en este mundo ecuménico y superglobal que tenemos, que hablar el lenguaje de máquinas y arañas virtuales, de manera que te hablo a ti y les hablo a ellas. Cada uno es hijo de su tiempo, ¿no es así? Sé que lo entiendes y que disculpas tanta repetición de palabras. Ellas son listas, pero en inteligencia les ganas tú.

Razones para cerrar o no cerrar el blog por vacaciones

Puede que ni siquiera tengas ser tan drástico: medio cerrar también es una opción. Muy distinto de estar medio embarazado, que eso sí es difícil. Se parece más a relajar la frecuencia de las publicaciones. Y puede que haya hasta una cuarta posibilidad.

Pero no nos apresuremos.

Razones para el no

A Google no le gustan los blogs cerrados. Google es, por antonomasia, la ciudad que nunca duerme. Otras duermen por turnos; esta, ni eso. Y ni duerme ella ni deja dormir a las arañas que tiene contratadas. ¡Y qué decir de las arañas! Son auténticas profesionales de la búsqueda incesante de carne textual, expertas en picar palabras clave sin desmayo. Si te debates entre cerrar o no cerrar el blog por vacaciones y acaba ganando el no… Hmmm. Serán ellas las que se las tomen de ti, las que te ignoren. Y me atrevería a decir que más allá del verano incluso.

Ante la tesitura de dar vacaciones al blog: mira dónde estás, hacia dónde vas y ten presente que Google ni vacaciona ni duerme. Clic para tuitear
Cerrar no cerrar blog vacaciones

A los veraneantes, entre piña y mojito, les sobrevienen unas ganas locas de entrar en tu blog para no perder toda ligazón.

Sabes lo complicado que es alcanzar audiencia cuando buscas visibilidad. Hay que marcar el paso semana tras semana, palabra a palabra, artículo a artículo. Maldita la gracia de perderlo todo.

Pero es que, además, la historia no acaba ahí, porque aún se añade otro peligro: perder práctica, agilidad. Como cuando dejas de ir al gimnasio. Volverás, sí, y con la vuelta, la riña con la disciplina, las agujetas y la pereza. Y más: pierdes la conexión con quienes también iban, en este caso, con quienes aprecian tus contenidos. Recuerda que el verano es un tiempo más relajado y que ellos mismos están más libres. ¡Una ocasión inmejorable para estrechar lazos!

Una más: te gusta lo que haces. Tienes un plan de publicaciones y un objetivo. ¿Dónde está el sacrificio?

Razones para el sí

Ahí van algunas:

  • Llevas años picando piedra en una misma dirección, sin desfallecer.
  • Tienes programados unos cuantos artículos estupendos.
  • Mantienes activa otra plataforma que te da visibilidad.
  • Vives de lo que te genera el blog, directa o indirectamente.

Cerrar o no cerrar el blog por vacaciones ni te lo planteas. ¡Cierras!

Y aprovechas el parón estival para componer, practicar, entrenarte en los vericuetos de la creatividad literaria, escribir, escribir, escribir.  Y leer. Con criterio, sí, con criterio. Somos o no somos, ¿eh?

O estás buscando sentar las bases de un proyecto consistente y lo que opine Google te la trae al pairo. Al menos, por ahora. Pues nada: cerrar o no cerrar el blog es algo que no debería inquietarte.

Y puede que tus castañas las obtengas por otras vías y que el blog no sea más que puro divertimento. Ni medio dolor de cabeza: si escribes, bien; y, si no, también. En ese caso, haz lo que te venga en gana.

Tercera opción sobre cerrar o no cerrar el blog por vacaciones

Paso de largo porque ya te la he mencionado: publicar con menos frecuencia. Si lo vienes haciendo cada día, hacerlo cada semana; si es cada semana como te administras, hacerlo cada dos.

Cerrar o no cerrar el blog por vacaciones y una cuarta opción

Tiene que ver con tu estrategia a largo plazo, no solo para el blog, sino para tu vida profesional y personal.

Qué hacer con el blog por vacaciones

Dejar de leer es lo último. Dejas de leer y estás perdido…

Sé que las limitaciones y las adversidades forman parte de tu día a día. Lo sé porque forman parte del mío y porque tú y yo no somos tan distintos. De igual modo en tu día a día hay también ilusiones, necesidad de empujar límites y la búsqueda de soluciones. Cultivo de uno mismo: la escritura ligada a quien eres.

En un vídeo reciente, Victoria Camps, filósofa, citaba a Pico della Mirandola y decía algo así: la felicidad radica en la capacidad que tenemos de escoger. Y podemos escoger mejor o peor. Pero no hay recetas. Se trata de mantener la búsqueda pese a todo.

Mi propuesta para este verano

Puesto que cerrar o no cerrar el blog es una disyuntiva en la que no estoy, te propongo algo: busquemos; quédate conmigo, aprende trucos para escribir claro y entendible; afina en tu escritura. La idea es no perder músculo y que cuando llegue septiembre digas «y qué, si estoy en plena forma».

Verás. No tengo artículos adelantados (si acaso, un par, por aquello de las contingencias), pero se me ocurren temas que apuntan en esa búsqueda. Se me ocurren al menos doce temas con los que amenizar tus tardes veraniegas. ¿Por qué doce? Sencillo: porque son las semanas que cuento a partir de esta hasta mediados de septiembre. Doce temas que podrás saborear buceando en su contenido como no te es posible hacerlo el resto del año. ¿Quién te dice que no sacarás más de un apunte para ese nuevo escrito o para empezar esa nueva novela con bríos?

En una escritura clara, no todo son comas ni pautas ortográficas. ¿Habrá que enredar algunas veces para escribir bien?

Ahí te lo dejo.

Tu blog y las vacaciones

Enamorarse tiene ventajas. Que se lo pregunten, si no, a este.

 

Propina 1

Lo que puedes hacer es tomarte las redes sociales con más relajo y, antes, releer este artículo; desconectar del móvil siquiera unas horas cada día y aprovechar para recordar cómo era la vida analógica. Y ahí, sí, demorarte y ponerte todo lo nostálgico que quieras.

Propina 2

Puede que, metida en harina, no me salga la cosa así, cabal, con esos doce temas que me apunto. Ya sabes cómo es esto: a lo mejor de dos hago uno y me invento otro. No pasa nada. Es bueno ser flexible. Me sirve como hoja de ruta; si acaso, para saltármela, pero a sabiendas de hacia dónde estoy yendo. Y me sirve también para desearte ¡felices vacaciones! hagas lo que hagas.

¡Y que valga la pena el verano! ¿Me acompañas?


1 Internet: me gusta con mayúscula; es una debilidad. No me lo tengas en cuenta.

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Haz magia.

Haz lo adecuado, lo ajustado al contexto.
Pon criterio, corrección y soltura:
serás un alquimista.

 

Tus palabras hablan de ti más de lo que imaginas;
haz que trabajen a tu favor.

Transmite claridad de ideas, solvencia, confianza…
¡Haz que tu negocio crezca gracias a ellas!

Tus palabras: tu carta de presentación.