Eso de los nuevos propósitos no te motiva, decías, porque no resistían pasada la primera semana. ¡Qué esforzado todo, por Dios!, como si no fuera bastante desafío sostenerse en el día a día.
Te di las gracias por compartir ese sentimiento tan a las claras. Ponías en palabras algo que a muchos nos pasa en distintos momentos de la vida. Solo el hecho de verbalizarlo ya me parece un paso importante. Aun así, déjame decirte que no veo que esto sea falta de fuerza ni de capacidad por tu parte. Diría, más bien, que buscas la manera de canalizarlas hacia algo que te resulte significativo.
Hablemos de tu novela. Te parece un proyecto ambicioso, pero ¿te has preguntado si puede ser la brújula para abandonar el lado oscuro?
¿'Propósito' es un término que se te atraviesa? ¿Piensas que es mejor dejar toda esa mandanga para el lunes próximo? Igual te doy una idea... Compartir en X¿Y si la divides en objetivos pequeños, capítulo a capítulo, como si eso fuera todo? Un capítulo por vez. Pon toda la carne en ese asador: es un primer paso (¡adelante con el primer taconeo!) para pasar de la parálisis a la acción.
Recuerda lo que dicen los expertos en coaching: no puedes comerte un elefante de una sola vez. También Jack decía «vayamos por partes». Conste que tanto él como esos otros saben mucho de trocear.
Puede que tu novela no haya llegado a donde quieres, pero solo el hecho de ponerte a ello tiene un gran valor: es la prueba del algodón de tu constancia y, por supuesto, de tu creatividad.
Nadie dice que no pueda ser semilla para algo más grande.
¿De veras son propósitos literarios nuevos?
Hacer ejercicio, dejar de fumar, pasar más tiempo con los amigos…, retomar la novela. Dicen que esos propósitos han de quemarse el día 31 de diciembre en una hoguera que extinga lo que no se logró en el año viejo. Eso dicen, aunque lo cierto es que en esa quema pareciera que también se calcinan los nuevos… porque no son nuevos.
No digo que los rituales no funcionen. Creo que funcionan si se acompañan de determinación; por sí solos, no hacen nada. Es como soñar con una buena forma física mientras se engulle el último trozo del roscón.
Tampoco ese proyecto literario es nuevo. ¿Cuánto llevas soñando con él?, ¿cuánto hace que pergeñaste esas páginas que ya no son las primeras?, ¿cuánto que lo miras de reojo?
No hay más que una forma de tirar p’alante con él: es dar un primer paso y un segundo y un tercero. Estás hasta las narices de oírlo.
Nuevos propósitos que no son sino viejos propósitos
No quiero parecer la abuela Cebolleta, pero reconoce conmigo que no dejamos de darle vueltas a lo mismo año tras año. ¡Qué cansinos, por todos los dioses!
Es natural sentir algo parecido al vértigo cuando se mira hacia adelante, pero lo que he aprendido (y me lo recuerdo a menudo) es que la acción, aunque sea imperfecta, siempre genera claridad. Exponerse, como dices en tu carta, no es fácil, pero es justo en esos momentos de vulnerabilidad donde suelen darse conexiones y oportunidades inesperadas.
Gracias de corazón por tus palabras sobre el artículo de la entrevista. Si algo de lo que compartí te motiva a avanzar, ya le da un propósito enorme a lo que hago.
¿Sabes qué? Estoy convencida de que, aunque ahora creas que estás en un agujero, tienes chispa: suficiente para encender una pequeña luz que te saque de ahí. A veces, no es más que creer en la propia capacidad de hacer algo diferente cuando mirar al suelo produce parálisis.
Tira de fuerza de voluntad para encarar esos nuevos ¿propósitos?
La fuerza de voluntad es un músculo que se puede entrenar. ¿No les decimos a las criaturas que hay cosas que deben hacerse sin ganas?
Pues eso. 
Díselo también a la criatura que viaja contigo, aunque seas una persona talludita (nunca nos desembarazamos del todo de la niña, del niño; ojalá no lo hagamos, además).
Una persona con voluntad llega más lejos que una persona inteligente; y no lo digo yo, lo dice la psiquiatra Marian Rojas Estapé.
De todos modos, sigue leyendo hasta el final, no vaya a tratarse de una especie de alergia semántica.
Primer paso
Hay un primer paso, en efecto: puede que esa novela que empezaste a escribir ya no te motive. Quizá has cambiado y ha dejado de tener sentido para ti. ¿No resuena ya contigo? Olvídala.
Pero no la deseches; nunca sabes si en un futuro pueda captar de nuevo tu atención, quizá, con algunos ajustes. ¿Y si, de pronto, se convierte en una joya que hubieras olvidado?
A veces, algo percibido como inútil se convierte en un trampolín con un simple cambio de perspectiva. Hasta el borrador más caótico es mejor que una página en blanco. ¿Por qué? Porque ofrece algo con lo que trabajar.
Otra cosa que puedes hacer es revisar qué te enseñó sobre tu estilo, tus temas recurrentes, tus inquietudes… Todo eso que tira de ti.
Segundo paso
No leas tanto. En serio: acabarás por no saber si este personaje es de aquel libro o era de aquel otro, ni a qué novela pertenecen esta o aquella trama. En cambio, lee menos y lee mejor, con más atención y mayor profundidad. Explora también géneros nuevos. Verás que cuando te pongas a escribir, tus palabras han ganado en densidad.
Tercer paso
Dale una oportunidad a la poesía. No imaginas hasta qué punto puede ampliar tu percepción, ayudarte a escarbar en tus sentimientos y lo que ganarás en recursos lingüísticos.
Te invito a leer este artículo en el que me metí a fondo con el asunto. También este otro.
Cuarto paso
Retoma lecturas que dejaste a medias. Puede que descubras un cambio de foco, incluso que te adentres en un estado de ánimo que te motive. No todos los libros sirven por igual en todas las ocasiones.
Quinto paso
Es una buenísima idea llevar un diario literario donde registrar reflexiones o impresiones. Sirve para profundizar y encontrar significado en cada lectura. También de este modo ampliarás la capacidad de profundizar. A fin de cuentas, se trata de eso, de ir hasta el fondo para desarrollar la percepción. ¿De qué, si no, vas a nutrir lo que escribas?, ¿cómo, si no, serás capaz de caracterizar personajes sin que resulten de cartón piedra?
Sexto paso
A menudo funciona unirse a clubes, foros en línea o desafíos colectivos, tanto de lectura como de escritura. Son una suerte de correas de transmisión de impresiones, puntos de vista, motivación…
Tenlo en cuenta si tu voluntad vive horas bajas. Hay muchos espacios donde se dan cita escritores, lectores o gente creativa que estará en sintonía contigo. Rodearte de personas que comparten tus intereses puede ser clave.
Séptimo paso
Cero estrés y cero dramas: no te presiones. Los propósitos literarios son para disfrutar y crecer, no para estresarte. Dedica tiempo a escribir sin metas concretas. Escribe pensamientos, relatos cortos o escenas aisladas. Nunca se sabe…
Una última reflexión acerca de los nuevos propósitos
No quiero ser pesada, que tenemos todo un año por delante, así que termino con esto:
Lo que describes en tu carta es un momento de transición. Me parece normal que venga acompañado de incertidumbre. También te digo que tu decisión de exponerte, de reflexionar y de actuar ya es un paso valiente; un signo de que, aunque sientas dudas, tienes las herramientas para salir de este agujero negro, como lo llamas.
Quizá tu propósito para este 2025 no sea solo salir de ese pozo, sino encontrar brechitas de luz en cada palabra escrita y en cada conexión que hagas. Solo eso ya es un mundo.
Propina 1
Olvídate de grandes gestas. ¡Levántate del sillón y trocea el elefante!
Recuerda: el movimiento se demuestra andando. Si ni siquiera de ese primer paso eres capaz, consulta a un especialista: quizá lo tuyo es algo más gordo y mis recomendaciones, ¡oh!, te resultan vanas.
O puede que lo que necesites sea leer más (y mejor) a los de El Mundo Today. Búscalos por ahí, que no te costará encontrarlos. Hazte unas risas para inaugurar el año en condiciones y date por satisfecha (o satisfecho).
Propina 2
Parafraseando a Carmen Martín Gaite: somos lo que hacemos. Es otro modo de decir que solo la acción nos cambia; o lo que he dicho ahí arriba: que el movimiento se demuestra andando.
Y por si fuera cuestión de alergia semántica, como te decía antes: no hables de objetivos, que es un término muy serio. Habla mejor de tareas. Hazlas, disfruta con cada una de ellas y ve tachándolas en tu agenda. ¡No sabes qué satisfacción da!
Además, puedes contar con mi ayuda…
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