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Las emociones juegan en tu marca

By octubre 10, 2018 No Comments

Imagina hasta qué punto las emociones juegan en tu marca si marca y emoción son un todo solidario. Imagina que quien decide si compras o no es un gusanillo que vive en tu interior y se llama emoción. Lo que sientes al ver una marca está proyectado con ese fin, así que ya lo sabes: tus emociones dictan una buena parte de tus compras.

Tú, con tu marca, tratas de hacer lo mismo: emocionar a otros, vincularlos emocionalmente a ti. Clic para tuitear

Hoy tendrás unos sesenta mil pensamientos: eso dicen los científicos que los han contado; pon que sean la mitad, que ya serían bastantes. Cada pensamiento origina una pequeña o gran descarga de hormonas. Cada uno desencadena una pequeña emoción (a veces, no tan pequeña). Imagina ahora que casi el cien por cien de dichos pensamientos suelen ser negativos: esa es la bañera en la que das brazadas a diario.

Cómo es la retahíla interna

Claro, lees esto y dirás que no es para tanto. No lo sé. Seguro que tú te salvas y que es tu compañera la que pinta peor. Fíjate. La miras de reojo —como hace la vieja del visillo— y se lo ves:

  • Se compara contigo.
  • Para ella, el mundo tiene dos colores: a veces (pocas) blanco y (casi siempre) negro.
  • Piensa mal de ti: no eres tan buena.
  • Espera lo peor: caerá la tostada y lo hará por el lado de la mantequilla.
  • La culpa de las cosas que le pasan es tuya o de los demás; tiene pruebas.
  • Es la única que se sacrifica, por ti, por todos.
  • Qué decir de sus dotes de adivina: se anticipa a lo que piensas.
  • Si puede, se escaquea.
  • Le encanta generalizar y decir tópicos.
  • Es el mundo el que no está bien, el que se lo tiene que hacer mirar.

Y así, cada día.

Las emociones juegan en tu marca

Tu amiga, cuando cree que nadie la ve. Está jurando en hebreo; urdiendo cómo atribuirte algo que ha hecho ella y que le ha quedado regular.

Uno de estos días le vas a decir: «Mira, lo dice Marian, que lo sabe de buena tinta: las emociones juegan en tu marca. A ver si va a ser por eso que no arrancas…».

A partir de ahí, ponte a cubierto.

La mirada vuelta hacia ti misma

Vaya por delante que esto no es para ti, sino para tu amiga. Con seguridad desconoce que el tipo de comunicación que mantiene consigo misma afecta al riego del cerebro. Las investigaciones más recientes en neurociencia afirman que todo batiburrillo mental mengua la inteligencia, la memoria y la imaginación.

Esto va de vivir centrados.

Y esto que sigue es por si algún día la encuentras un poco más receptiva y se lo quieres comentar. En una conversación con otra u otras personas hay dos niveles:

  • el nivel de lo que dicen
  • el nivel de lo que sienten

Y lo interesante del caso es que no es más importante lo que dicen, sino lo que sienten. Así que te conviene leer/escuchar entre líneas. Le conviene a ella, que va más despistada, quiero decir. Las emociones juegan en tu marca, pero juegan en la suya que es la que alberga grandes proyectos. A ti ya te va bien.

Las emociones juegan en tu marca

Es normal que te tenga pelusa. ¡Tu vida es de escándalo!

Pero ¿cómo será escucharte a ti misma entre líneas? Las mujeres somos especialistas en este tipo de conversaciones: duras, autoexigentes, exigentes, inflexibles, dubitativas y negativas. Tendemos a hacer del reproche una manera de estar en el mundo. Y nuestro grado de exigencia interna tiene mal pronóstico (¿te suena eso que llaman depresión?).

Aun cuando también ellos tienen lo suyo, ahí ganamos a los chicos por goleada.

El primer paso es darte cuenta de hasta qué punto también tú padeces algo de lo que censuras en tu amiga.

Las emociones juegan en tu marca: haz que jueguen a favor

Tu amiga, tú y yo tenemos un lío estupendo con el mundo de las emociones. Recuerda que tradicionalmente se ha minusvalorado y hasta se ha considerado tabú, de manera que el grado de deterioro heredado es serio. Obsérvalo en ti. Como dice el doctor Mario Alonso Puig:

  • Piensas lo que no dices
  • Dices lo que no piensas
  • Sientes lo que no dices
  • Dices lo que no sientes

También esta frase es suya: «Muchas personas viven vidas de callada desesperación». Todo a cuenta de lo mismo. ¿Y sabes qué? El 95 % de las cosas que martillean tu cabeza nunca pasan.

Hay un truco muy eficaz para salir de ese estado de pesadumbre e incoherencia: hablarte de vuelta, explicarte lo que pasa, pero desde otro lugar. Entrenarte para salir del fatalismo.

  • Escribe lo que te raya.
  • Cuestiónate hasta qué punto eso es cierto; si lo es rigurosamente.
  • Cambia ese pensamiento por otro racional que te sirva como antídoto del primero.
    Las emociones juegan en tu marca

    Este ya se ha puesto manos a la obra. Ha mandado la queja a un lugar que no describiré aquí.

No vale con solo leerlo. Lo que nos cambia es la acción. Almacenar teorías fantásticas que no sirven para transformar la realidad es almacenar basura en la cabeza.

Tu marca personal tiene cuatro facetas

Las emociones juegan en tu marca, como te digo, y, si la comunicación cambia la vida de las personas —puesto que todo empieza con una conversación—, imagina hasta qué punto es urgente que cambies la comunicación contigo misma, persona que me lees.

Hacer de tu marca algo que sea mucho más que un mensaje agresivo y machacante. El desafío pasa por ser sutil y cuidar la historia que cuentas; y antes aún, la que te cuentas. Clic para tuitear

Hasta cuatro aspectos que inciden de manera directa en tu marca están dependiendo de cómo te gestionas:

  1. Solo puedes modificar aquello que conoces. Puedes interpretar de manera adecuada lo que pasa si tienes capacidad de discernir (el autorreproche no ayuda).
  2. Una vez visto y diagnosticado lo que pasa, puedes intervenir, dirigir o redirigir lo que sientes.
  3. ¿Qué necesitan los demás? Si te conoces, el siguiente paso es conocerlos, qué necesitan y qué puedes ofrecerles que les resuelva —un poco— la vida. Lo haces desde la empatía, conectando de manera profunda con ellos.
  4. Si eres de verdad, te comunicas de verdad y ofreces autenticidad, influyes sin pretenderlo. Desde ahí, contribuyes a que se desarrollen.

 

Propina 1

Un botón de muestra de cómo intervenir en un hecho real para que las emociones estén bajo tu control:

Lo que te raya

Vas conduciendo y otro coche te adelanta a toda pastilla. «¡Cabrón, ojalá te la des! Todas las puñeteras mañanas tiene que venir alguien a amargarme el día».

¿Te suena?

Cuestiónate

¿Todas las mañanas permito que alguien me amargue el día?

¿Por qué otorgo esa facultad de que me amarguen el día? ¿No será más bien que ya vengo envenenada y lo camuflo de este modo? Como el niño que pega al muñeco porque ha tropezado con él. La lleva clara si espera que el muñeco ponga atención.

Cambia ese pensamiento por otro racional que te ayude

«Pobre conductor: adónde se creerá que va. Qué ansias. Suerte tengo de no estar en su pellejo. Desgraciado infeliz…».

Hay maneras más vehementes de ciscarse sin que el hígado se cargue, cierto, las hay incluso de no pasar por cursi; pero ese es nivel de quinto. Aquí estamos en primero.

En realidad, ni te amarga la vida ni es siempre ni tiene por qué serlo hoy; mucho menos, ahora. Solo tienes que decidir que no y poner ese pensamiento a raya. Lo que le pasa a ese fulano es su problema. Si lo haces tuyo, entonces también es tu problema.

Luego conectas la música o la radio y colocas tu atención ahí. Imagina que son clases de inglés y que dedicas ese tiempo a aprender. ¡A ver quién  se atreve a amargarte nada! (¿Ves que eres tú quien da o deniega el permiso? Pues eso).

Propina 2

¿Qué te emociona más: un pantalón comprado en un mercadillo o ese Levis en el maniquí de turno, tan pintón? Si tuvieras pasta, ¿cuál comprarías antes?

Propina 3

Sesenta mil pensamientos son muchos. La buena noticia es que solo tienes que reparar uno por vez. Lo más divertido es ver cómo se atropellan.

No creas que eso tan pomposo que llaman mindfulness tiene que ver con otra cosa.

Y ver cómo se atropellan ya es ver más de lo que ordinariamente ves.

Las emociones juegan en tu marca

Mira qué cara se le va a quedar.

De mi parte y con mucho cariño, para tu amiga, con este mensaje que no habré repetido lo bastante: las emociones juegan en tu marca, chiquilla. Haz algo operativo con ellas.

Para terminar, una verdad axiomática: siempre se puede hacer algo que no sea lo de siempre. Y si no, prueba a ver y luego me desmientes.

 

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