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Escribir de forma literaria

By octubre 17, 2018 2 Comments

Escribir de forma literaria está más allá del mero hecho de narrar. Lo literario es un ave esquiva, de contornos difuminados. Puedes haber tenido calificaciones excelentes en lengua y literatura; recitar sin titubeos a Calderón o a Sor Juana Inés de la Cruz;  saber redactar incluso de manera impecable; contar una historia, tuya o ajena. Puedes ser acreedor de todo ello y que el vuelo literario se empeñe en jugar al escondite contigo.

Dónde arranca lo literario

Cambias la mirada, trasciendes la costumbre, escudriñas en el envés de las cosas: ahí está. Como diría Bryce Echenique, te emborrachas de asombro. Tomas notas sin saber si querrán formar alianzas y sin garantías de que vayan a tomarte como gerente. Es así como sigues el rastro de lo literario.

Oyes palabras, se te presentan escenas. Los datos están al alcance de cualquiera, pero a ti te han encargado nuevos trajes, significados nuevos. Te han encomendado escribir de forma literaria. Clic para tuitear

La ficción saquea la realidad cuando parece que la realidad ha bajado la guardia. Ella. Porque vive de realidades. Tú te mantienes en tu puesto de vigía, acechante, como el animal al que se le despierta el ingenio cuando trata de sobrevivir.

Escribir de forma literaria

Como este, que se deja llevar por lo inesperado.

Asaetear la página en blanco es hacerlo poseído por una sensibilidad extra. Hay que volver lo cotidiano irrealidad metafórica, gestionar un conocimiento que es supraindividual.

A escribir de forma literaria aprendes leyendo

Leer no es solo conocer lo que significa cada palabra de un texto. Leer es reconocer los dobleces, la punta de lanza del artefacto literario. Lo subliminal.

Imagina una escena así:

Lutero entra en el salón de la casa de Felipe de Hesse. Este está casado, pero pretende nuevas nupcias sin haber enviudado. Ha llamado a la más alta autoridad eclesial para que haga valer su voluntad. Lutero entra a sabiendas de que entre la voluntad de los príncipes alemanes y la suya propia no se filtra una hoja de papel.

Escribir de forma literaria

Lutero. Imagen tomada de la red.

Mira cómo lo relata en 6 relatos ejemplares 6 María Elvira Roca Barea:

Lutero avanzó unos pasos y se detuvo. Luego continuó caminando con la vista puesta al frente y decidido a no hablar con nadie. Por unos instantes, lo único que se oyó fue el ruido de sus ropas talares al rozar contra el suelo. Estaban bien almidonadas, y esto producía una fricción muy rumorosa. Nadie dejó de notar dicha circunstancia, y los bellos adornos de piel que lucía en los puños y en el cuello. Cuando trata con los señores de la tierra, el exagustino no considera de buen tono hacer alarde de humildad. A fin de cuentas, es él quien va a decidir sobre el matrimonio de Hesse y, por lo tanto, sobre el porvenir y el patrimonio de la casa de Hesse. El negro riguroso, sin embargo, no consigue disimular el exceso de carnes que la holgada hopalanda cubre con más voluntad que elegancia.

Las imágenes afortunadas: ese sabor…

Vuelvo al alucinante texto anterior. No me digas que no has entrado de cabeza en ese escenario solemne; que no has oído el siseo de la pomposa vestimenta; que no has advertido la aliteración de:

  • el negro riguroso, sin embargo, no consigue disimular el exceso de carnes y
  • la holgada hopalanda,

además de la ironía que encierra cubre con más voluntad que elegancia. (Junto a todas esas aes que, de nuevo, aliteran).

Repara en las evocaciones: el ruido de las ropas talares bien almidonadas. La fricción rumorosa. Los bellos adornos de puños y cuello. La actitud del predicador al exhibir humildad dentro de un orden, sin pasarse, cuidando de no perder autoridad. La rebaja de las carnes que la ropa no embellece por más que su holgura lo intente.

Y más:

Escribir de forma literaria

Ahí también hay algo líquido. En realidad, hay un sólido y un líquido. ¿Cómo debió sonar ese sólido al caer?

El bisbiseo que reproduce la liquidez de los sonidos desde que el fraile entra; la de cada frase, que invita a extraer la pulpa del evento.  Es escribir de forma literaria con lo que el artificio permite, generando imágenes inéditas, repuntes de sabor. Como estar viendo una película, más apasionante aún porque el recreo se produce solo en la imaginación. A la medida de quien lee. 

Leer como vampiros

Los escritores pata negra reconocen que leen como vampiros. Extraen de las simples apariencias datos que parecen anodinos y que, sin embargo, están llenos de sustancia expresiva.

La cuestión es acceder a esa sustancia.

Imagina que digo: La amaba más de lo que había amado nunca a ninguna otra mujer.

Compáralo con esto que dice Elena Ferrante:

Y la quería sin estropearla, para hacerla durar.

Mucho más simple y añadiendo matices ausentes en el decir ordinario.

Leer como vampiros es reflexionar sobre los mecanismos que otros utilizan para ver cómo consiguen hacerte brincar. Después, sí, escribir de forma literaria. Clic para tuitear

Es escribir de forma literaria:

  • El adjetivo inesperado.
  • El verbo insólito.
  • La mezcla imprevista que se desdobla en significados.
Escribir de forma literaria

Sé que ya lo vas viendo, pero por si acaso: he ahí una representación de lo insólito.

Cuanto más sepas de lo que acontece en el mundo y más hayas vivido, cuanto más te alíes con las palabras, más capaz serás de extraer jugo de todo ello.

Aunque quizá es al revés: que todo ello acaba extrayendo jugo de ti.

 

Propina 1

Él no lo sabe, pero esta entrada la provocó él y a él se la dedico; si se pasa por aquí, se reconocerá. Me decía que en este otro artículo, al eliminar las imágenes y dar a leer los textos a personas que no tenían las imágenes delante, la efectividad narrativa desaparecía.

Es cierto. Mi pretensión fue inspirarme en las fotos y añadir pies que rebasasen lo puramente descriptivo. Una imagen tiene mucho poder, pero las palabras no tienen por qué irle a la zaga. Al contrario. Y niego que una imagen valga más que mil palabras. No siempre, ni mucho menos. Depende de las palabras y depende de la imagen.

Propina 2

Piensa en un andén y en un tren que se detiene. Son las cinco de la mañana. Hay viajeros que suben. Un observador atento diría que están tristes, que no parece que vayan de vacaciones.

Vamos a expresar eso mismo de este otro modo. Pon tú las imágenes:

Llegaron a la estación con sus maletas y sus ropas viejas y subieron a los vagones; algunos, tristes; casi todos, cariacontecidos; y se sentaron en silencio hasta que el silbido de la locomotora rasgó los velos de la madrugada.

Propina 3

Siguiendo con el ejemplo: no es un tren normal ni se han subido por gusto. Hay militares y no están permitidos los críos, pero llevan uno consigo. La meteorología añade su punto al drama.

Para hacerlo atractivo y que cuente más, hago zum a ciertos detalles:

Se oyeron voces y botas que golpeaban el suelo, un trueno prolongado y, al poco, el llanto de un niño. No estaban permitidos los niños: las órdenes habían sido muy claras. Uno de los soldados mandó que lo hicieran callar.

Escribir de forma literaria

¿Adónde el misterio irá por el camino que serpea y débilmente blanquea?

Más atractivo no es más altisonante ni más alambicado. Más atractivo, desde mi punto de vista, es más evocador.

Conste que este ejercicio no termina aquí. Prometo secuelas que sigan indagando en el misterio, pero ahora entras tú en escena: ¿qué ha cambiado entre las descripciones que presentan la historia del tren y las que siguen en cursiva?

¿O me vas a dejar así?

 

 

2 Comments

  • Una joya de artículo. La comprensión de lo literario siempre será un tema de análisis para el lector atento y el escritor curioso. Me ha encantado la manera en que esclareces ciertos puntos. Un abrazo desde Venezuela.

    • Marian Ruiz dice:

      Lo literario supone siempre el intento de atrapar un ave esquiva, una forma de desandar camino para ver en qué punto se produjo el hallazgo. Quienes escribimos sabemos lo difícil que es. Me halaga mucho tu comentario, M. M. J. Miguel.

      Un abrazo desde Madrid.

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