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La estructura de un texto debe contener una serie de premisas. Esto que parece obvio no siempre lo es: un texto tiene mucho de albañilería, de pico y pala, de construcción. Para empezar, debe dejar fuera lo que le impide cumplir su cometido.

Por descontado, otra obviedad: su función no es otra que comunicar.

Sin una disposición y una distribución de las distintas partes que componen ese todo, la estructura se viene abajo, no cumple su propósito. Compartir en X

Vamos por partes, Jack, que es como podemos seguir de cerca las pistas: qué significa estructura, qué es eso de que el texto cumpla su función, qué son las premisas y qué es lo que no debes que hacer porque te lo cargas.

  1. Una estructura es a un texto lo que un esqueleto es a un cuerpo: un sostén que le impide caer. Una arquitectura.
  2. Que cumpla la función para la que está concebido es que diga lo que tiene que decir.

Un escrito con una finalidad va al grano, como el empleado diligente que lleva a cabo su cometido sin titubeos.

No enredemos a quien nos lee con frases confusas y desorganizadas y repeticiones. No tratemos de enmendar por esa vía lo que nace deficiente.

Premisas

Hay una serie de premisas a cumplir para que la estructura del texto no patine por la base:

  1. La información debe ser clara y seguir un orden.
  2. Ese orden debe responder a una lógica.
  3. Debe haber una ligazón entre la idea que se esboza al principio y su desarrollo a lo largo de la exposición.
  4. Pueden añadirse ejemplos e hipótesis que ayuden a crear debate con el destinatario o con una especie de alter ego del propio autor.
  5. Tendrá una conclusión que se derivará de todo lo expuesto y que dará sentido a lo que se ha venido anunciando.
  6. Debe ser adecuado a lo que dos (o más) se traen entre manos.

La estructura de un texto y lo que no debes hacer

Si no quieres que peligre la legibilidad de tu escrito, atiende a lo que no debes hacer:

  1. Entre sujeto y predicado evita adverbios y acotaciones, es decir, todo tipo de explicaciones que deben ir al final.

Así, no: «Manolo respondió contra viento y marea que lo haría él».

Así, sí: «Manolo respondió que lo haría él contra viento y marea».

  1. Reunir en una frase dos verbos que indican acciones dispares: una cosa es ir; otra muy distinta, responder, como en este ejemplo:

Así, no: «Manolo asistía y respondía en las reuniones de la asamblea a todo lo que le preguntaban».

Así, sí: «Manolo asistía a las reuniones de la asamblea y respondía a todo lo que le preguntaban».

  1. Repetirte, como cuando te pasas de la cuenta zampando y a tu estómago se le acumula el trabajo:

Así, no: «Manolo respondía con respuestas largas a las preguntas que le preguntaban».

Parece un trabalenguas.

Así, sí: «Manolo daba respuestas largas a las preguntas que le hacían».

Una estructura que falla no conduce más que a la ruina.

 

Lo que debes hacer

Esto no es indispensable para que tu estructura se sostenga, pero te invito a buscar una frase breve, pegadiza. Una frase pegadiza es una herramienta muy poderosa que ayuda a crear imagen de marca y a distanciarse de la competencia. 

Una frase pegadiza, motivadora, o que añada un guiño, hace que la estructura de un texto se vuelva mágica: además de una sonrisa, te ganarás la simpatía de quien te lee. Compartir en X

Imagina algo del tipo…

«Como dice mi jefe, vamos a resolver los problemas que se nos plantean y que los que no se nos plantean se resuelvan solos».

«Amigo mío, si cada vez que nos caemos, nos tendemos la mano, las desgracias no van a tener huecos por donde colarse».

«No tenemos nada que perder y todo que ganar».

«¿Qué te parece si empezamos haciendo de este lunes un viernes?».

Tiene que ser simpática y oportuna y, para eso, debes sentirla y afinar tu intuición. No quieras ser demasiado ocurrente ni pretendas colocarla como lubricante de alguna tirantez. Resuelve primero la tirantez.

¿Sabes qué es un acto fallido?

Es querer ocultar algo que se escapa por donde menos lo esperas. Lo que guardas sin resolver puede escabullirse sin tu permiso y hacerte decir lo que no quieres decir. Si no lo calibras, quizá te brote una ironía en lugar de una frase ingeniosa.

Mejor repara las tiranteces antes de pedirle a una gracia que lo haga por ti. Afina tu olfato. La originalidad, a veces, se paga cara.

Con estos datos en cuenta, la estructura de tu texto será redonda. Si dudas, pásalo por la piedra de este analizador de legibilidad o consúltame: mis servicios están a tu disposición.

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2 Comments

  • Jack dice:

    Hola, gracias por enseñarme muchas cosas, eres un oasis de conocimiento.?

    Estoy empezando a escribir mi primera novela, es de fantasía, estuve más de un año puliendo su mundo.

    Probé el analizador de legible.es con mis 3 primeros párrafos y me salió así:

    Fernández Huerta 71.76 algo fácil
    Gutiérrez 44.6 normal
    Szigriszt-Pazos 67.16 bastante fácil
    INFLESZ 67.16 bastante fácil
    legibilidad µ 63.89 adecuado

    ?Creo que es para niños de pre-escolar, aunque es bueno para una obra más comercial ¿no??

    • Marian Ruiz dice:

      Hola, Jack:

      Parece que tu obra pasa el examen del legible.es. Eso está bien, pero se trata de estadística pura y dura. ¿Se narra una historia atractiva? ¿Está bien urdida la trama? ¿Es adecuado el desarrollo del tema a todo lo largo? ¿Está escrita de forma que invite a seguir leyendo? Esas son las preguntas que debes hacerte. Si me permites la recomendación, dásela a leer a alguien en cuya honestidad confíes y, después, vuelve sobre ella y haz los ajustes; después, la corrección profesional. Que te hayas tirado más de un año puliendo su mundo habla de tus ganas de hacer las cosas bien.

      Los niños de preescolar son lectores muy exigentes. 🙂

      ¡Saludos!, y gracias por tus palabras.

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