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El valor de una corrección ortotipográfica

By enero 30, 2019 4 Comments

El valor de una corrección ortotipográfica lo encuentras cuando desentrañas lo que afea un texto. Cuando te aclaras. Cuando lo aclaras.

De, dé; te, té; haya o halla; enseguida o en seguida; enfrente o en frente; a parte o aparte; hay, ahí, ay, ai; aun o aún; sino, si no; en torno, entorno; dónde o donde; ósea u o sea; sobretodo o sobre todo; sólo o solo.

Post-it o pósit; glamour o glamur; zoom o zum; whatsapp o wasap; penalti o penalti. 

El valor de una corrección ortotipográfica

¿Glamour o glamur?

Los periódicos y revistas que reciben artículos declinan toda responsabilidad sobre las opiniones de articulistas y opinadores. El cliente tampoco es responsable del azulejo que se suelta y por el que responde el albañil. De igual modo, el lector nada tiene que ver con los atentados que un autor comete sobre los textos que ofrece.

A veces son las prisas; otras, una atención deficiente —¿por las prisas?—; otras, falta de repasos y de tomar distancia con el propio escrito para calibrarlo como si se tratara de uno ajeno —¿más prisas?—. A veces, es que uno se confía demasiado y no pide una revisión, sobre todo, cuando ese texto ha de echar a volar. Lo llaman ego. Hay egos que necesitan doble de ancho para pasar. Y hay que cederles el paso. Y… pasa lo que pasa (te remito a la propina 3).

Desde la ortografía y la tipografía hasta la ortotipografía

Sabes qué es la ortografía. Apenas levantabas un palmo y te tocaba aprender cómo escribir de forma correcta las palabras —al menos, si naciste en el tercer cuarto del siglo pasado—. Tuviste que memorizar las reglas que determinaban cómo acentuarlas, si ponerles tilde o no; y cómo separar elementos de una descripción, frases, párrafos… También dónde poner los puntos. ¡Ah!, y hacerlo sin tachones, con letra clara y bien formada. O sea, bonito.

Solo tú eres responsable de ellos; solo tú lo eres del valor que otorgas a una corrección ortotipográfica sobre tus textos. Clic para tuitear

Lo del punto y coma era un poco más complicado y todavía hoy dudas.

Qué dictados aquellos y qué cuadernos de rayas paralelas. Prohibido salirte de sus márgenes salvo con las letras que subían —b, d, h, l, k, ll, t— o bajaban —g, j, p, q, y—. Mi favorita era la f, que se salía por arriba y por abajo, díscola ella.

El valor de una corrección ortotipográfica

Mira la f de mis entretelas… Fuente: m.font.downloadatoz.com.

Pero entonces nadie te enseñó el valor de la corrección ortotipográfica. No había necesidad. Antes teníamos que democratizar la tipografía. Ten en cuenta que los libros empezaron copiándose a mano. Mucho después entró en escena Gutenberg con su descubrimiento de la letra impresa y empezó la historia de las tipografías. Y más después harían acto de presencia la fotocomposición y ¡hale hop!: los ochenta con sus ordenadores personales y sus impresoras.

Aunque esto que ves sobre el folio en blanco del ordenador no es propiamente una tipografía, lo denominamos así.

De qué hablamos cuando hablamos de tipografía

Para hablar del valor de una corrección ortotipográfica, hay que hacer un aparte a las tipografías. 

Tipos [molde] y graphos [grabar] hablan de grabar o escribir utilizando moldes. Una tipografía es un tipo y define una letra con un determinado diseño; en origen, las tipografías tenían un grosor y una anchura determinados y cada familia reunía características que le eran propias. Hoy, aunque ya no hay moldes, seguimos hablando de tipografías y de familias.

Las tipografías y su presencia en el texto

Un texto está formado por letras y estas adoptan distintos formatos según la función que tengan adjudicada. Es aquí donde el valor de una corrección ortotipográfica cobra presencia. En este caso, se vigilan:

  • Pertinencia de cursivas, negritas, las mayúsculas, los paréntesis, las rayas.
  • Versalitas, ¿cuándo?
  • Porcentajes y números: ¿se debe escribir 100%, 100 % o debe ponerse simple y llanamente cien por cien? Y los números, ¿con grafía o con letra?
  • ¿Qué letra —tipo o tipografía— conviene más al soporte y destino del texto?
    El valor de una corrección ortotipográfica

    Tipografías: estas sí que sí.

Hay otros aspectos vinculados a las tipografías sobre textos maquetados. Tienen que ver con cuestiones como:

  • Líneas que quedan cojas, sueltas, por arriba o por abajo. En jerga: viudas y huérfanas.
  • Demasiadas palabras partidas en finales de línea consecutivos.
  • Ríos que se deslizan formando vericuetos blancos entre las distintas frases de una misma página.
  • Párrafos y viñetas mal alineados.
  • Estilos de títulos, subtítulos, intertítulos y pies de fotografías y gráficos.
  • Numeración de páginas.
  • Correspondencia del índice con sus apartados.
  • Notas bibliográficas: libros, páginas web, entrevistas han de referenciarse de forma adecuada.
  • Idoneidad del índice y correspondencia de la lista con los distintos capítulos.

La corrección ortográfica y lo desarreglado del texto

¿Y qué es lo desarreglado del texto, qué tipo de cosas? Por un lado, todas aquellas que no funcionan como conviene que lo hagan; por otro, las que convienen a la intención del autor.

  • Omisiones, elementos que deberían estar y no están.
  • Transposiciones o cambios de categoría gramatical: cuando el texto dice *había mucho agua en el estanque. O *el área rodeada de anuncios estaba: fuera de la poesía o de la retórica no es forma ortodoxa en castellano.
  • Grafías duplicadas: por ejemplo, *alrrededor o *enrredadera. Duplicar la r cuando debe ir duplicada y enmendarla cuando no.
  • Dobles y triples espacios entre palabras, desliz propio de quien no se maneja demasiado bien con las teclas.
    El valor de una corrección ortotipográfica

    La corrección ortotipográfica es al texto lo que sería poner orden y concierto en este menaje.

  • Incoherencias gramaticales: A Fulanito no le han dado el empleo y su mujer hizo tortilla para cenar. También las contradicciones: El cielo ofrece un color azul añil cuando llueve. Aunque de aquí suelen salir figuras literarias que interesan en ciertos contextos.
  • Eliminar repeticiones. Es más: detectar cuándo una palabra debe estar una sola vez en el texto o perderá su valor.
  • Hablando de repeticiones, utilizar pronombres con las mismas funciones sintácticas que los sustantivos a los que reemplazan. ¿Para qué? Para descargar el texto de reiteraciones tediosas.
  • Detectar verbos desajustados o impropios. El verbo realizar, sin ir más lejos, que aparece hasta en la sopa.
  • Sustituir palabras de otros idiomas cuya grafía está adaptada.
  • Asegurar que adjetivos y adverbios sean los pertinentes.
  • Descartar obviedades.

Más sobre el valor de una corrección ortotipográfica

El valor de una corrección ortotipográfica

Es monísimo, pero ¿le encomendarías una corrección ortotipográfica? Pues con el corrector automático, igual.

El valor de una corrección ortotipográfica reside en limpiar el texto de todo aquello que entorpece una correcta legibilidad. Fíjate si queda limpio el texto cuando enmiendas, además, estas otras cosas:

  • Verbos con régimen preposicional adecuado: traducir al español y no *traducir en español.
  • El baile ortotipográfico de los la, le, lo. La dije que la llamaría por le dije que la llamaría; le vi de lejos, cuando levantaba la pata para regar el árbol en lugar de lo vi de lejos, cuando levantaba la pata para regar el árbol.
  • Y ese feo vals entre el que y el de que. Me han dicho de que igual no vas en lugar de me han dicho que igual no vas; o me he enterado que ya salió del hospital en lugar de me he enterado de que ya salió del hospital.
  • Complementos directos con preposición o sin ella (¿de cosa o de persona?). Se quedó mirándole a las piernas por se quedó mirándole las piernas. También hay que corregir se puso a mirar a la montaña por se puso a mirar la montaña.
  • Congruencias verbales entre los distintos tiempos indicativos y subjuntivos: no sé qué pasaría si ella viene a cenar en lugar de no sé qué pasaría si ella viniera a cenar.
  • Expresiones calcadas de otros idiomas: es por eso que en lugar de por eso es por lo que o es la razón de que; y esta otra: se tapó la cara con sus manos en vez de se tapó la cara con las manos (¿con qué otras manos que no fueran las suyas podía habérsela tapado?).

Propina 1

Saber ver en el texto lo que no juega: he ahí el valor de una corrección ortotipográfica. Porque puedes ver, pero si no sabes o no sabes dónde consultar qué conviene o qué es adecuado, es como si no supieras. Después, reformarlo.

Enderezar un texto es tedioso, una labor titánica que no siempre se reconoce.

Propina 2

Desconfía de los correctores automáticos: no están finos aún, ni mucho menos. Hay que conocer semántica, gramática, sintaxis y contexto para discriminar si algo es o no pertinente. Y tomar decisiones a tenor de esa capacidad de ver y valorar cuando la regla no está escrita.

Propina 3

La perfección es un imposible metafísico y, aun así, hay que buscarla. Un libro plagado de errores, erratas, faltas de ortografía e incongruencias desespera a quien tiene la desgracia de tropezárselo. Además de que se devalúa solo.

Si quieres saber más sobre el valor de una corrección ortotipográfica, te invito a visitar esta otra entrada.

4 Comments

  • Frida dice:

    Los pequeños detalles son los que siempre nos la juegan. En lo personal tengo problemas con el de que, me comentaron en su día que tenía tendencia al dequeísmo y ahora me da miedo utilizar el de que, siento que abuso de él.

    Otra cosa que me chirría mucho es el uso indiscriminado del su, como bien dices, muchas veces se utiliza ese «se tapó la cara con sus manos» cuando se podría haber prescindido del su.

    • Marian Ruiz dice:

      Hola, Frida: entiendo tu preocupación. Lo cierto es que no hay una solución fácil porque cualquier cosa que pudiera decirte tiene sus excepciones. El diccionario debería indicar qué verbos rigen preposiciones y cuáles no. Te animo a que preguntes cuando tengas dudas (aquí me tienes a mí, por ejemplo).

      Y respecto al ‘su’ indiscriminado: es pegote del inglés. En castellano no hablamos así; de hecho, en el ejemplo que pones, ¿con qué otras manos que no fueran las suyas podía haberse tapado la cara, verdad?

      Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo (y ¡ánimo!, que con interés todo se aprende).

  • Ana Bolox dice:

    Curiosísimo artículo, “as usually” 🙂

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