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¿Por qué crees que importa hablar del pasado y el presente de los tiempos narrativos?

Importa porque no todo el mundo tiene clara la necesidad de ubicar al lector en el espacio temporal.

Y pasa lo que pasa.

Resulta que, a través de las referencias al pasado y al presente —también al futuro, por supuesto, aunque se dan más inconvenientes con los dos primeros—, el lector obtiene un sentido cronológico de la historia. Así puede construir el orden en que transcurre el tiempo de cada acción: qué pasó antes, qué pasa en el momento actual y, cómo no, qué se presume para más adelante.

Los tiempos verbales delimitan el instante de la enunciación, a la que sirven también los adverbios 'ahora' y 'entonces' Clic para tuitear

Tiene un nombre técnico: deíxis temporal. Las expresiones relativas al tiempo (hay otros tipos de deíxis; te hablé aquí de los demostrativos) sirven al pasado y al presente de los tiempos narrativos (valgan todas las redundancias).

Las expresiones de deíxis temporal son infinitas. Aquí tienes unas cuantas:

De madrugada, a primera hora de la tarde, ahora, luego, antes, con las últimas luces del día, el año que viene, el verano del año 1997, las Navidades pasadas, el próximo Día de la Madre, durante la Guerra Civil…

La información del pasado y el presente que obtiene el lector

Fíjate en esta oración:

De un tiempo a esta parte, Jota se despertaba cada tres horas, y más, los días que no tenía que ir a la oficina, como aquel primero de mayo1.

Ahí tienes varias expresiones deícticas que aportan cuatro informaciones temporales:

De un tiempo a esta parte

se despertaba, tenía

los días que no tenía que ir a la oficina

Aquel primero de mayo

Se inicia con un periodo inespecífico. El demostrativo esta (parte) se refiere a la distancia entre la voz narrativa, el personaje e incluso el lector, al que involucra:

De un tiempo a esta parte

Así, es posible colegir que, para quien lo padece, es tiempo de valor; un tiempo que no se pierde atrás en la historia, sino que es reciente en ese contexto. En este caso, el lector se encuentra muy cerca.

Hay dos tiempos verbales que remiten a acciones en transcurso:

se despertaba, [no] tenía

El pretérito imperfecto de indicativo alude a una acción pasada que acontece en el momento del relato. Indica que no es una acción concluida.

Por otro lado, se despertaba acota dicha circunstancia a una hora temprana (para el personaje en cuestión). Y se emplean dos expresiones para señalar cuándo le pasaba lo que le pasaba. La primera centra el periodo:

los días que no tenía que ir a la oficina

La segunda añade una especificación, un día concreto:

aquel primero de mayo

Cualquier duda sobre el tiempo narrativo se disipa y el lector queda situado.

Especificaciones de las distintas secuencias del enunciado

Traigo de nuevo el párrafo para ver qué diferencias proporciona cada parte de las que hemos visto:

De un tiempo a esta parte, Jota se despertaba cada tres horas, y más, los días que no tenía que ir a la oficina, como aquel primero de mayo.

  1. La primera de ellas, De un tiempo a esta parte, afecta a todo el enunciado. Podía haberse aplicado a un sinfín de personajes o de circunstancias. De no seguir leyendo, no sabríamos a quién o a qué se refiere.
  2. Las que siguen se refieren en exclusiva a un personaje llamado Jota. Detallan un tiempo en transcurso, no finalizado (se despertaba, [no] tenía). Esperamos que se nos cuente en qué quedó la cosa.

Refiere también fracciones de tiempo concreto (los días que no tenía que ir a la oficina) y, de forma específica, aquel primero de mayo. Esta última información transmite, de modo velado, que ese día habría de ser importante por alguna razón.

De tratarse de un hecho pasado finalizado en el pasado, sería así:

De un tiempo a esa parte

Sin relación alguna con el presente ni, por supuesto, con el lector. Se habría tratado de algo que pasaba entonces.

¿Por qué importa todo esto del pasado y presente de los tiempos narrativos?

Importa porque los cambios de deíxis temporal responden a estas preguntas que podrías hacerte:

  • ¿Cuánto quieres acercar la historia al lector?, ¿cuánto de próxima quieres que esté con respecto a él?
  • ¿Cuánto de congruente debe ser en la forma en que la expresas?

Compara estos cuatro enunciados:

  1. Se han apeado del vagón al instante, hace un instante. Las botas resuenan en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se duele. Ahora se aproximan hasta donde yo estoy.
  2. Se apearon del vagón al instante, hace un instante. Las botas resonaron en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. Ahora se aproximaron hasta donde yo estaba.
  3. Se apearon del vagón al instante, hacía un instante. Las botas resonaron en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. Entonces se aproximaron hasta donde yo estaba.
  4. Se apearon del vagón al instante. Las botas resonaron en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. «¡Oh, no! ¡Ahora vienen hacia mí!».

No nos queda otra que detenernos en este pasado y presente de los tiempos verbales empleados ahí; algunos, en congruencia; otros, en franca discrepancia.

Tiempo absoluto y tiempo relativo: dos conceptos relevantes

Aunque Einstein dijera que el tiempo absoluto no existe —siempre es relativo, decía—, en narrativa debemos distinguir ambas nociones: tiempo absoluto y tiempo relativo.

Puede que dos acontecimientos ficcionales tengan lugar de forma simultánea para el personaje y para el lector:

Se han apeado del vagón al instante, hace un instante. Las botas resuenan en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se duele. Ahora se aproximan hasta donde yo estoy.

No hay controversia entre lo que percibe el personaje y la perspectiva desde la que se sitúa el lector.

En cambio, aquí…

*Se apearon del vagón al instante, hace un instante. Las botas resonaron en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. Ahora se aproximaron hasta donde yo estaba.

Ahí hay un baile de tiempos contradictorio: se apearon es pasado y hace [un instante], en continuidad, nos planta de bruces en el presente.

Y de vuelta al pasado: Las botas resonaron en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió.

Y, de nuevo, sopetón de presente: Ahora [se aproximaron hasta donde yo estaba].

¿No será entonces y no ahora si se trata de un tiempo pasado? Porque el adverbio ahora, te guste o no, pertenece al presente.

Se apearon del vagón al instante, hacía un instante. Las botas resonaron en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. Entonces se aproximaron hasta donde yo estaba.

Dos adverbios deícticos de tiempo pasado y presente de los tiempos narrativos

Dos adverbios deícticos que nos sitúan, bien en pasado o bien en presente, son entonces y ahora.

No son intercambiables.

Ahora es un tiempo absoluto. Es el tiempo del hablante en relación con la circunstancia que acontece. Lo verás empleado en los diálogos y en las narraciones en primera persona, y en tiempo presente:

—Acuérdate de que antes no veíamos la hora de volver a casa; ahora, solo vemos la hora de entrar —le dijo a su amiga, cuyo rostro no podía ocultar los síntomas de cansancio.

Entonces, la tomó del brazo y enfilaron la cuesta que llevaba a la parte alta de la ciudad.

Como ves, entonces es un tiempo (relativo) que se toma con relación a ese ahora (absoluto), luego no dirás…

*Ahora la tomó del brazo y…

¿Por qué esto es así? Porque manda el instante en que tiene lugar la acción; en este caso, el presente.

Dos consideraciones respecto del pasado y del presente de los tiempos narrativos

Pero hay oraciones cuya combinación puede causarnos perplejidad:

No quería calentarse la cabeza con la cantidad de experiencias duras que le había tocado vivir para llegar a ser la persona que hoy era.

¿Ese hoy a cuándo se refiere? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que le acontecieran aquellos hechos? ¿Es un hoy de un tiempo anterior o es un hoy de mayo de 2021?

Pasado y presente de los tiempos verbales

Digamos que la frase está narrada en pasado; digamos también que quien la formula podría considerarla desde un momento pasado o desde un momento presente.

Si lo hace desde el pasado, esto es, desde cuando tuvieron lugar las experiencias a las que se refiere, utilizará un pretérito imperfecto:

No quería / (le) había tocado (vivir) / era

Es el modo de presentar una circunstancia viva, la de una acción inacabada.

Si, por el contrario, lo hiciera desde el momento presente, la consideración será distinta: se referiría a ese tiempo absoluto o tiempo interno del relato.

En el caso de esa frase, el pretérito imperfecto queda reforzado por el hoy (que bien podría haber sido un ahora).

Ese hoy indica la concurrencia temporal de cierta circunstancia con el acto de habla de quien la formula. El narrador puede situarse en la perspectiva del personaje con ese hoy que no alude sino a su presente; y también lo hace el lector.

¡Ojo!, pero a condición de emplear el pretérito imperfecto, que narra los hechos en desarrollo con respecto a donde se sitúa el narrador.

No vale cualquier tiempo pasado narrativo para hablar del presente narrativo

No vale cualquier tiempo pasado si se trata de un presente del pasado. Así no:

*Se apearon del vagón al instante, hace un instante. Las botas resonaron en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. Ahora se aproximaron hasta donde yo estaba.

Ese párrafo solo induce a confusión. Si el personaje contara la cosa ocurrida en un tiempo anterior, debería ajustarlo:

Se fueron apeando del vagón al instante, [en realidad,] hacía ya un instante [que lo habían hecho]. Las botas iban resonando en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. Ahora se aproximaban hasta donde yo estaba.

Y, así, el narrador se sitúa en un presente del pasado, al que sirven esos tiempos verbales en pretérito imperfecto y esa perífrasis del inicio (Se fueron apeando); un tiempo que refleja simultaneidad con ese ahora.

Cabe un único tiempo indefinido; solo uno: se dolió. El personaje oye el crujido del suelo y lo refiere como un hecho concluido.

Acordemos que el párrafo puede mejorarse, pero así tendría un pase.

Mejor, así:

Se fueron apeando del vagón al instante, en realidad, hacía un instante que lo habían hecho; no había perdido detalle de sus movimientos. Las botas iban resonando en el andén y, al poco, el piso de madera del vestíbulo se dolió. Ahora se aproximaban hasta donde yo estaba.

Ningún cambio que se haga en la formulación es gratuito. Cada uno debe ajustarse en función de lo que exige el contexto.

Propina 1

Si se trata de deíxis, debes tener en cuenta el instante en que suceden los hechos (el instante de la enunciación). Para ello, tienes a tu disposición dos adverbios: ahora y entonces.

Este barrio está ahora más concurrido que entonces, cuando llegamos.

El año pasado, este barrio estaba más concurrido que entonces, cuando llegamos.

El año próximo, este barrio estará más concurrido que ahora y (mucho más) que entonces, cuando llegamos.

Propina 2

No te pierdas esta entrada en el blog de mi compañera Elena Hernández, que profundiza en este asunto de los deícticos.

Por si fuera poco, la ristra de ejemplos con que los ilustra es la mar de didáctica y amena.


1Ese primero de mayo no alude a un día festivo, en cuyo caso, escribiríamos Primero de Mayo.

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